En la India, el consumo de oro no es patrimonio exclusivo de los ricos

Las presiones ejercidas por los gobiernos de varios Estados de la India durante la negociación del nuevo impuesto sobre bienes y servicios aplicado al oro han puesto de manifiesto que la posesión de este metal no es privativa de las clases más adineradas, sino que el gusto por el oro se extiende a todas las clases sociales.

Más que un lujo, el oro es una necesidad para los ciudadanos de la India, el segundo mayor consumidor e importador mundial de este metal. Así lo ponen de manifiesto los resultados de la encuesta ICE 360º, realizada en ese país y cuyas conclusiones han sido publicadas en el diario económico hindú Live Mint.

Esta democratización del gusto por el oro se puso de relieve en el periodo de negociación del nuevo impuesto sobre bienes y servicios, que ha entrado en vigor el pasado 1 de julio, y que estableció al final un tipo del 3% para el oro. Durante ese periodo previo, se planteó la posibilidad de que el oro, al igual que otros productos de lujo, fuera gravado con un tipo del 18% en el mencionado impuesto. Una postura que defendía, entre otros, el jefe de los asesores económicos del ministro de Finanzas, Arvind Subramanian.

Sin embargo, el ‘lobby’ formado por la industria y los gobiernos regionales de varios Estados indios logró que el tipo final aplicado al oro fuera mucho más reducido: apenas el 3%.

La formación de este ‘lobby’ es una prueba de que, en un país como la India, la compra de oro no es un privilegio exclusivo de las clases más acomodadas, que quieren preservar su patrimonio, sino que es un fenómeno nacional que afecta a todas las clases sociales, como demuestran los resultados del “Household Survey on India’s Citizen Environment & Consumer Economy” (encuesta ICE 360º), realizada en colaboración con el Consejo Mundial del Oro.

Según esta encuesta, realizada en 2016 con una muestra de 61.000 hogares, uno de cada dos hogares indios ha comprado oro en los últimos cinco años, mientras que el 87% de los mismos posee algo de oro.

Entre 2015 y 2016, el 13% de los hogares adquirieron oro, una cifra relativamente alta si se compara con las estimaciones de la encuesta de gastos del consumidor realizada por la National Sample Survey Organisation (el equivalente al Instituto Nacional de Estadística en la India), y que apuntaba que solo el 3,4% de los hogares en la India rural y el 4,9% en las ciudades habían comprado oro entre 2011 y 2012.

Como es lógico, el nivel de gasto en oro difiere según las clases sociales: la media de gasto anual del 10% superior de la población se elevó a 412 euros, alrededor de ocho veces la cantidad invertida por el 10% más bajo de la población.

La encuesta también revela que un importante porcentaje de ciudadanos adquiere piezas de oro para las bodas, aunque una mayor proporción de hogares compra oro por otros motivos sociales, como regalos, para uso personal, para elevar su estatus social o como ofrenda durante festividades anuales tradicionales como Dhanteras.

Otra diferencia es que los hogares con más ingresos son más proclives a solicitar préstamos con la garantía del oro que poseen: el 13%, frente a solo el 4% de la franja con menos ingreso, y el 14% de los hogares en el 1% más alto.

Las clases con menos ingresos suelen recurrir a estos préstamos para hacer frente a emergencias médicas o crisis financieras (un porcentaje mucho mayor entre el 40% de los hogares con menos ingresos), lo que sugiere que, en ausencia de un seguro o ahorro financiero, el oro actúa como un seguro para las clases más pobres en la India del siglo XXI.

Así que, en un país con un inadecuado sistema de seguridad social y una escasa penetración del negocio asegurador, el oro actúa como reemplazo de ambos, además de como recurso para mantener el patrimonio de los más ricos.