El fiasco de la venta de oro de los bancos centrales

Las operaciones de compra y venta de oro por parte de los bancos centrales mundiales son analizadas cada mes con lupa por los analistas y expertos, en busca de tendencias o pautas que permitan adivinar la política de determinados estados respecto al oro. Así ha sucedido recientemente con la escalada de compras de oro por parte del Banco Central ruso, que ha generado ríos de tinta tras la publicación mensual de las cifras de reservas por parte del Consejo Mundial del Oro.

Se da por sentado que los bancos centrales son especialistas en negociar con el oro: saben cuándo hay que comprar y cuándo hay que vender, aprovechando las oportunidades que ofrece el mercado. Sin embargo, esta teoría se pone en entredicho en un interesante artículo firmado por Egon von Greyerz, fundador de Matterhorn Asset Management AG.

Von Greyerz, un experto en el mercado del oro, cuestiona la decisión de los principales bancos centrales europeos de casi liquidar sus reservas de oro entre 1999 y 2004, un momento en el que el analista considera que había que comprar oro, no venderlo. “A principios de siglo, en un momento en que los bancos centrales se estaban embarcando en la mayor expansión de crédito y de impresión de moneda de su historia, decidieron vender el único activo que deberían haber conservado: el oro, asegura Von Greyerz.

Lo que el artículo de Von Greyerz no cuenta es el porqué de esta decisión: cuando se creó el Banco Central Europeo (BCE), los bancos centrales de los países pertenecientes a la Eurozona acordaron vender parte de las reservas de oro que no habían sido transferidas al BCE, para obtener fondos con los que adquirir otros activos más rentables, dado que, como argumentó en su momento el entonces ministro de Hacienda español, Pedro Solbes, el oro no ofrecía rendimientos.

Los principales compradores de ese oro del que se deshicieron los bancos centrales de los países europeos fueron los países emergentes y asiáticos, muy interesados en el oro. No en vano, China e India son los dos principales compradores de oro del mundo.

Para realizar esta venta se fijaron dos tramos, con el objetivo de no inundar el mercado de oro, lo que podría afectar a su precio: unos países vendieron sus reservas en la primera mitad de la década de 2000 y otros (como España), entre 2004 y 2009. También se fijó la cantidad de oro que cada país podía sacar al mercado: 400 toneladas al año como máximo en el primer periodo, y 500 toneladas en el segundo.

 

 

Entre los primeros en vender parte de sus reservas estaban el Reino Unido y Suiza. En el caso del Reino Unido, por ejemplo, el responsable de Hacienda en 1999, Gordon Brown, decidió poner fin a 20 años de descenso del precio del oro vendiendo el 58% de las reservas de oro del Reino Unido (395 toneladas), a un precio de entre 160 y 185 libras esterlinas la onza. En la actualidad, la onza de oro supera las 1.000 libras esterlinas, lo que quiere decir que esas reservas vendidas en 1999 valdrían hoy día unas siete veces más.

Suiza, un país con una vinculación histórica muy importante con el oro, también adoptó la decisión equivocada en el momento equivocado: entre 1999 y 2005, vendió el 50% de sus reservas (1.300 toneladas) a un precio medio de 505 francos suizos la onza. Otras 250 toneladas de oro se vendieron posteriormente, entre 2007 y 2008, a un precio medio de 780 francos suizos la onza. Hoy, la onza de oro se vende a 1.240 francos suizos.

En el caso de España, la venta se llevó a cabo entre 2004 y 2007, bajo el mandato como gobernadores de Jaime Caruana (2000-2006) y de Miguel Ángel Fernández Ordóñez (2006-2012). En aquel momento, el Banco de España tenía 525 toneladas de oro (16,8 millones de onzas), de las que vendió el 46% (242 toneladas, 7,7 millones de onzas), por 3.500 millones de euros.

Si esa venta se hubiera realizado en estos momentos, con el oro a un precio de 1.185 euros la onza, se habrían obtenido unos 9.125 millones de euros, unas 2,6 veces más. Y si se hubiera vendido ese oro en agosto de 2011, cuando su precio alcanzó los 1.274,68 euros la onza, se habrían recaudado 9.800 millones, 2,8 veces más de lo obtenido.

Tras la venta, las reservas de oro del Banco de España quedaron en unas 283 toneladas, que son las que ha mantenido hasta ahora, y que le hacen ocupar el puesto número 19 en la lista de países con más reservas en oro, elaborada por el Consejo Mundial del Oro. Una cifra que representa apenas el 16,7% del total de reservas acumuladas por el organismo que preside Luis Linde.

Otro país europeo, Noruega, vendió en 2004 las 33 toneladas de oro que conformaban sus reservas, por 450 millones de dólares, que son aproximadamente la cuarta parte de lo que habría obtenido si la venta se hubiese realizado con los precios de hoy.

¿Dónde fue a parar el oro del que se deshicieron los países europeos en la primera década del siglo? En su mayor parte a Europa Oriental y Asia. Entre China, la India, Rusia y Turquía han comprado nada menos que 28.000 toneladas de oro desde el año 2000.

A finales de 2016, estos cuatro países acumulaban más de 4.500 toneladas de oro en sus reservas nacionales.