Comienza a llegar el oro “Good Bolivary” a Venezuela

El Banco Central de Venezuela ha recibido un total de 1,4 toneladas de oro de producción propia desde el pasado 18 de abril, procedentes de las explotaciones locales situadas en el llamado Arco Minero del Orinoco.

El ministro para el Desarrollo Ecológico Minero de Venezuela, Jorge Arreaza, informó el pasado viernes, 2 de junio, de la llegada a las cámaras acorazadas del Banco Central de Venezuela de un total de 407 kg de oro, procedentes de las explotaciones controladas por el Gobierno y situadas en la mejor zona aurífera del país, el Arco Minero del Orinoco.

Se trata de una zona de 112.000 kilómetros cuadrados que comprende parte de los estados sureños de Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. En ellos trabajan las llamadas Brigadas Mineras Socialistas, un conjunto de 50.000 trabajadores, de forma ecológica, sin utilizar mercurio en el proceso de producción, y a un precio justo. El Gobierno ha declarado el territorio como “zona de desarrollo nacional”.

Según declaró el presidente venezolano, Nicolás Maduro, en la presentación de los primeros lingotes extraídos en la zona, el pasado mes de diciembre (ver imagen), “los mineros que trabajen de manera legal y regular van a recibir la protección social, militar, policial, humana, política, económica e institucional”.

El proyecto contempla que el oro producido de forma “ecológica” va a ser comprado por el Banco Central de Venezuela a un precio justo. Pero ese precio justo va a depender de la tasa del sistema de cambio complementario (Dicom), de los costes operativos, los gastos del seguro y custodia, gastos administrativos y transporte.

Esto implica que el precio del oro en Venezuela va a ser diferente al internacional, marcado por los mercados de Londres y Shanghai.

De momento, desde el pasado 18 de abril el Banco Central de Venezuela ha recibido más de 1,4 toneladas de metal de producción propia, en línea con el plan puesto en marcha por el Gobierno Bolivariano presidido por Nicolás Maduro y que consiste en comprar el oro “a un precio justo” a los mineros, con el objetivo de incrementar la producción local, añadir oro a las reservas del BCV para situarlo entre los diez mayores poseedores de oro y, de paso, combatir las explotaciones de oro ilegales.

Según la información del Ministerio de Desarrollo Ecológico Minero, el 18 de abril se trasladaron los primeros 238 kg de oro; el 4 de mayo, otros 313 kg; el 18 de mayo, 453 kg adicionales; y el pasado 2 de junio, los citados 407 kg. El total se eleva a 1.411 kg que, al precio actual, están valorado en unos 58 millones de dólares.

Una cantidad que, sin embargo, está muy por debajo de las previsiones que había hecho el Gobierno venezolano, y que contemplaban la incorporación a las reservas de, al menos, una tonelada de oro mensual procedentes del Arco Minero del Orinoco.

Hay que recordar que, como ya publicamos en este medio, Venezuela vendió un tercio de sus reservas de oro en la primera mitad de 2016. Su objetivo es reemplazar ese oro con el que produzcan sus propias minas.

El problema es que el Gobierno bolivariano quiere equiparar su oro al que circula en los mercados internacionales, y eso es imposible, ya que el oro “bolivariano” carece de ninguna certificación “Good Delivery” que garantice a los inversores la pureza y el peso del mismo.

Así que Venezuela podrá presumir de incrementar sus reservas de oro, con unos lingotes que carecen de certificación y que han sido comprados a un precio al margen de los mercados internacionales. Es decir, lo que podríamos llamar oro “Good Bolivary”.