China recurre a la producción propia para aumentar sus reservas

China es el mayor consumidor mundial de oro y su Gobierno considera a este metal como un activo estratégico. Su objetivo es incrementar las reservas de oro del país a base de incrementar las cifras de la explotación de yacimientos locales.

Según explica en su artículo de Asia Times el experto en economía china Zi Yang, la demanda de oro puro de inversión sigue aumentando en el país: en el primer trimestre de 2017 creció un 60,2% la demanda de lingotes de oro, en comparación con el crecimiento del 22,4% en el mismo periodo del año anterior.

Las importaciones totales de China a través de Hong Kong en este año se calculan en torno a las 1.000 toneladas, en comparación con las 771 que se importaron en 2016.

Un incremento que, según este investigador, no es una sorpresa: “hace mucho tiempo que China está interesada en acumular oro para diversificar sus activos y reducir su dependencia del dólar estadounidense. Además, una mayor reserva de oro permite fortalecer el renmibi (divisa china) como una divisa de reserva del Fondo Monetario Internacional. En tiempos de ralentización de la economía, de depreciación del renmibi y de preocupaciones sobre los mercados de capitales e inmobiliario, los ciudadanos y empresas continúan considerando el oro como una inversión refugio.

En relación a la cuantía de las reservas de China, Zi Yang reconoce que es difícil cuantificarlas, ya que el Gobierno las considera como un activo estratégico, por lo que no publica datos de las transacciones en oro y es habitual que el banco central publique datos engañosos sobre las reservas de oro del país.

Según las cifras publicadas por el Consejo Mundial del Oro, las reservas de China en 2016 ascendían a 1.843 toneladas, una cifra que podría ser mucho mayor. El año pasado se importaron más de 1.300 toneladas de oro, mientras que la producción doméstica ascendió a 453 toneladas. La demanda de los consumidores se estima en 975 toneladas, mientras que la demanda institucional asciende a 778 toneladas.

Según afirma Zi Yang en su artículo, China compra oro a un ritmo muy escaso en la actualidad. Su objetivo es superar la cuantía de las reservas de oro de los Estados Unidos (8.133,46 toneladas), aunque a este ritmo, este proceso llevará años.

Por eso, el Gobierno está considerando aprovechar los importantes depósitos de oro con que cuenta el país (estimados en alrededor de 11.563 toneladas en 2015). El problema es que la producción propia se enfrenta a dificultades técnicas, ya que las minas son pequeñas, mal comunicadas y, en muchas ocasiones, su explotación resulta costosa y poco rentable. Ése es el motivo de que más de la mitad del consumo de oro de China se nutra de las importaciones.

Las empresas mineras chinas en el exterior desempeñan, en este sentido, un importante papel. Zijin Mining Group, por ejemplo, acumula inversiones por valor de casi 2.000 millones de dólares en explotaciones en el extranjero, y posee los derechos de explotación de 758 toneladas de oro, con un importante potencial de crecimiento (imagen, trabajadores de Zijing).

Según la China Gold Association, citada por Asia Times, los países situados en el Cinturón y Ruta de la Seda cuentan con unas reservas de oro totales de 23.600 toneladas, que representan el 42% de las reservas mundiales. Estos países producen 1.150 toneladas de oro anuales, el 36% del total. Siete de las 30 mayores minas de oro del mundo están en países de esta zona. Y entre 2011 y 2015, las empresas mineras de oro chinas invirtieron más de 2.500 millones de dólares en operaciones en el extranjero, extrayendo más de 1.000 toneladas de oro. Una cifra que va en aumento.

La más rentable de todas las compañías mineras de oro chinas en el exterior es Zijin Mining Group. Sus ingresos netos fueron de 270,7 millones de dólares en 2016, más que sus dos principales competidores unidos.

En 2015, Zijing tenía 12 proyectos mineros en curso en el extranjero: Tayikistán, Kirguistán, la República rusa de Tuva, Sudáfrica, República Democrática del Congo, Australia, Papúa Nueva Guinea y Perú. Sus inversiones exteriores fueron de 1.970 millones de dólares.

Con una demanda doméstica en crecimiento continuo, las mineras chinas tienen que aprovechar las ventajas de explotación en los países del Cinturón y Ruta de la Seda para cumplir los objetivos de China de aumentar sus reservas de oro.