China sigue con el secretismo sobre sus reservas de oro

Según las últimas cifras publicadas por el Consejo Mundial del Oro, con datos del Fondo Monetario Internacional, las reservas de oro de China a cierre del mes de julio se elevan a 1.842,6 toneladas, lo que sitúan al país en el sexto puesto de la clasificación mundial, por detrás de los Estados Unidos, Alemania, el propio FMI, Italia y Francia. Sin embargo, los analistas creen que la cantidad real de oro que atesora China es muy superior.

Los datos que cada mes publica el Consejo Mundial del Oro y que proceden de la información facilitada por los propios países al Fondo Monetario Internacional revelan que el Banco Popular de China no ha añadido ni un gramo a sus reservas de oro en los últimos nueve meses.

Unas reservas que, según afirma el analista de metales preciosos Lawrie Williams en Sharps Pixley, han permanecido inalteradas en cuanto a sus cifras oficiales desde que el renmibi, la divisa china, fue admitida entre las monedas incluidas en los llamados Derechos Especiales de Giro del FMI, en octubre de 2016.

Antes de esa fecha, China había estado informando mensualmente sobre el incremento de sus reservas de oro, desde el mes de julio de 2015, según Williams “en un ejercicio de supuesta transparencia”. Con anterioridad a 2015, las informaciones sobre el estado de las reservas de oro chinas llegaban con cuentagotas, cada cinco o seis años.

En opinión del analista, “parece que ahora que el yuan forma parte de los Derechos Especiales de Giro del FMI, vuelve a reinar el secretismo en el proceso de constitución de las reservas de oro de China.

Parece poco probable que, teniendo en cuenta la importancia que China concede al papel del oro en cualquier reestructuración financiera global que se produzca en el futuro, el país no esté incrementando sus propias reservas de este metal.

“La cuestión es si la cifra que se ha publicado como la cantidad total de reservas en oro que posee China es representativa de la cantidad de reservas que realmente posee el país. Una cuestión que muy bien podría aplicarse también a otros países cuyas reservas de oro no son auditadas de forma sistemática, ya que el FMI confía en las cifras que los países le proporcionan y carece de medios de comprobar su veracidad”, señala el artículo de Williams.

Varios analistas indican que el objetivo último de China sería superar la cifra de reservas de oro de los Estados Unidos, el país que encabeza la clasificación mundial, con 8.133,6 toneladas. La cifra “oficial” de reservas de China es de 1.842,6 toneladas, a cierre de julio de 2017. “Pero pocos creen que ésta sea la cifra real; las estimaciones apuntan a una cifra más realista de en torno a 4.000 toneladas o incluso más”, apunta Williams. Una cifra que situaría a China como el segundo mayor poseedor de oro, por detrás de los Estados Unidos y desbancando a Alemania, cuyo Bundesbank alberga 3.374,1 toneladas.

Aunque el Banco Popular de China no ha hecho públicos sus planes de incrementar sus reservas de oro desde octubre de 2016, algunos analistas, basándose en cálculos sobre la producción local de oro y las importaciones en los últimos años, estiman que las reservas totales de oro del país podrían ascender a 20.193 toneladas de oro a cierre del mes de junio. De ellas, más de 16.000 estarían en manos de los ciudadanos y unas 4.000 toneladas en posesión del banco central del país.

“Aunque estas cifras son solo estimaciones de los analistas, parece verosímil que las reservas de oro del país son bastante más altas que las cifras oficiales publicadas. Pero la cantidad de veces que las cifras reales superan a las publicadas es una incógnita, sujeta a estimaciones, hasta que China decida publicar la cifra real”, opina el analista.

La interpretación que se da a esta opacidad en la información sobre el oro en China es que el país no quiere anunciar sus cifras oficiales de reservas ni las compras que va realizando de forma mensual para no disparar el precio del oro, que podría subir de forma sustancial si se conocieran estos datos. Por el contrario, la opacidad informativa le permite seguir adquiriendo oro a precio relativamente bajo, en su esfuerzo por reducir sus reservas en dólares.

“Como una economía controlada completamente por el Estado y el mayor productor e importador mundial de oro, China tiene en su mano el poder de controlar el precio del oro si así lo desea. Si ve la posibilidad de obtener un beneficio dejando subir el precio del oro para impulsar la riqueza y el poder adquisitivo de sus ciudadanos, aficionados a este metal, es capaz de hacerlo”, concluye Williams.