Australia incrementa su producción minera de oro en el año fiscal 2017

La producción de la minería de oro australiana se ha incrementado en el año fiscal 2017 (1 de julio 2016-30 de junio 2017) hasta las 299 toneladas (9,6 millones de onzas), según los datos de la consultora Surbiton Associates.

En un contexto internacional de caída de la producción global de oro procedente de la minería, Australia ofrece buenas noticias para el sector. La producción de oro procedente de la minería en este país ha crecido un 2,5% con respecto al año financiero 2017, hasta rozar las 300 toneladas, una cantidad que, a precios de mercado, tiene un valor aproximado de más de 12.000 millones de dólares.

Solo en el trimestre de abril-junio de 2017 se alcanzó una producción de 75 toneladas de oro, un 5% más que lo obtenido en el trimestre anterior.

Australia es el segundo mayor productor de oro, por detrás de China. El oro es el tercer mineral más exportado por el país, después del mineral de hierro y el carbón.

Sin embargo, desde la consultora Surbiton Associates advierten de la preocupación del sector ante la posibilidad de que se incrementen los royalties, lo que podría tener un impacto económico negativo, al perjudicar la confianza de los inversores y desincentivar la inversión.

En palabras de la directora de Surbiton, Sandra Close, “el Gobierno de Australia Occidental ha puesto sobre la mesa de nuevo un posible incremento de los royalties en la minería en su presupuesto anual. Alrededor del 70% del oro de Australia procede de esa región, así que el Gobierno de ese Estado debería pensarse dos veces el incremento de los royalties sobre el oro”.

El primer ministro de Australia Occidental, Mark McGowan, declaró que el Estado se encontraba en su peor situación económica desde la Gran Depresión de 1929, debido a la reducción de ingresos fiscales y a la mala situación de su economía.

Según Close, “a menudo, la industria minera y, en especial, el sector de la minería de oro, se convierten en un objetivo fácil de los gobiernos que buscan incrementar sus ingresos. Pero aumentar la carga fiscal a un sector que genera riqueza puede desencadenar consecuencias inesperadas. En la minería puede ocasionar un incremento de los costes de operación, que puede desembocar en pérdidas de empleos y menores ingresos fiscales”.

Desde Surbiton Associates explican que cada incremento de los costes, ya sean laborales, fiscales o por subidas del combustible o los royalties, implican que alguna explotación que antes era rentable puede dejar de serlo en el futuro debido al aumento de costes.

“Como resultado de esa decisión, parte del mineral se abandonará en la tierra en vez de ser extraído y procesado de manera eficiente. Se trata de un desperdicio de los recursos naturales que son administrados por el Gobierno en nombre de los ciudadanos”, asegura Sandra Close.

El sistema de royalties de las compañías mineras permite que la comunidad de Australia Occidental obtenga un beneficio justo a cambio de los minerales que extraen las compañías mineras en su territorio. Sin embargo, desde la consultora advierten que esta cantidad debe determinarse con cuidado “para evitar que se mate a la gallina de los huevos de oro”.

Los royalties que se pagan al gobierno son tan solo una parte de los pagos a los que se enfrentan las compañías mineras, como los que se hacen a los anteriores titulares de las tierras explotadas o a los aborígenes australianos, en virtud de los acuerdos firmados por éstos con el gobierno.

“Son gastos fijos, independientemente de que las compañías obtengan beneficios. Y alrededor del 10% de los ingresos de la compañía se dedican a royalties y pagos similares, además de los impuestos y otras cargas”, señala Close.

La conclusión de la consultora es que la minería es una actividad a largo plazo, con un coste muy alto de capital. Si el gobierno de turno impone cargos extra, la confianza de los inversores se verá afectada.