Goldman Sachs: el oro físico es el auténtico refugio de último recurso

Es habitual oír hablar del oro como un valor refugio, una protección frente a la inflación o una fórmula para diversificar la cartera y evitar riesgos en tiempos de incertidumbre geopolítica o económica. Sin embargo, no es muy habitual que un experto de un banco de inversión, que suelen mover productos de inversión con el oro de subyacente (conocidos como “oro papel”) defienda públicamente que es mejor tener oro físico en una caja fuerte que productos como ETF.

El responsable es Jeff Currie, analista de Goldman Sachs, cuyas palabras han dado la vuelta al mundo y han sido objeto de análisis y comentario por parte de los medios de comunicación internacionales especializados.

En una nota publicada recientemente, Currie se sitúa a contracorriente de todos los análisis recientes acerca de la reciente escalada alcista del precio del oro. Si existe un consenso general sobre que la escalada de tensión geopolítica entre Corea del Norte y Estados Unidos, debido al lanzamiento de misiles de ensayo por parte del régimen de Kim Jong-un, ha sido uno de los factores determinantes de la subida de precio del oro, el analista de Goldman Sachs minimiza su influencia.

“Resulta tentador argumentar que los recientes acontecimientos en Corea del Norte han desencadenado la subida de precio del oro. Aunque estos hechos han contribuido a crear un ambiente propicio para la inversión en oro, tan solo son responsables de unos 15 dólares de la subida de más de 100 experimentada por el precio del metal desde mediados del pasado mes de julio”, sentencia Currie.

Según este analista, se suele argumentar que el oro sube debido a este tipo de acontecimientos geopolíticos. Sin embargo, su opinión es que estos eventos solo impactan en el precio del oro si conducen a una devaluación de la moneda. Por tanto, los verdaderos responsables de la subida del oro serían la caída del dólar y la bajada de los tipos de interés reales.

La dinámica sería la siguiente: existe una correlación negativa entre el precio del oro y los tipos de interés reales (tipos de interés menos inflación), por lo que mientras el banco central imprime más dinero, el precio de la divisa medido en términos de tasas de interés reales decae.

A su vez, la bajada del tipo de interés real reduce el llamado “coste de oportunidad” de poseer un activo real como es el oro, por lo que el mercado comienza a apostar por el alza del precio del oro. Al final, el oro se convierte en una protección frente a la devaluación de la moneda, motivo por el cual Currie lo denomina como “la divisa de último recurso”.

Según el analista, esto no significa que el oro no sirva como protección frente a la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, en la actual situación el oro está reaccionando más el riesgo político de la gestión de Donald Trump y a la consiguiente devaluación de los activos monetarios.

La clave está en la liquidez

Por otra parte, Currie plantea una cuestión de vital interés para los inversores en oro: la liquidez del mercado del oro cuando se invierte con el objetivo de proteger el patrimonio. El analista de Goldman Sachs considera que la liquidez del mercado del oro es crucial para decidirse por la inversión en oro físico en vez de en futuros como los del Comex.

“Los inversores deben tener claro que, durante una crisis geopolítica, la liquidez se convierte en un problema, por lo que los inversores deberían apostar por la compra de oro físico o ETF respaldados por oro físico, en vez de ETF o futuros del Comex”, advierte Currie.

El analista de Goldman Sachs pone de ejemplo la crisis de liquidez que se llevó por delante, en 2008, a una entidad como Lehman Brothers. En aquel momento, los inversores se dieron cuenta de la diferencia entre el mercado físico y el de futuros, y comenzaron a demandar más oro físico y ETF respaldados por oro físico, como protección frente a eventos inesperados.

La posesión de lingotes o monedas de oro en las cámaras acorazadas más seguras del mundo es la principal fórmula para proteger el patrimonio en caso de una crisis geopolítica y de liquidez.