Manipulación del mercado o cómo sacar provecho de las desgracias ajenas

Quiero, antes de nada, solidarizarme con todas las víctimas de los cobardes atentados de Barcelona. En segundo lugar, voy a hacer una pregunta y dejarla en el aire, a ver si hay respuesta: ¿realmente todo esto ha sido para crear pánico y miedo en la sociedad para tratar de corroer los cimientos de la convivencia en pos de una locura ideológica o de una forma retorcida de interpretar la religión?

No quiero ni voy a entrar en estas disquisiciones, sino en un tema que no ha sido planteado en la prensa, al menos no he visto en portadas ni en tertulias donde participan gente ilustrada y es: ¿hay algo más detrás? ¿Hay algún aspecto ajeno a lo religioso o ideológico? ¿Puede ser que haya algo relacionado con el vil dinero? Estoy totalmente convencido de que sí y lo expondré a continuación.

Veamos un poco de historia:

Tras los atentados del 11S, los índices bursátiles tardaron un año más o menos en recuperarse a los índices previos, independientemente de que veníamos de una crisis profunda.

Tras los atentados del 11M, en España, los índices tardaron dos meses en recuperarse.

Tras el atentado del 7 de julio en el Metro de Londres, que fue jueves, el viernes ya se había recuperado y el lunes siguiente subía del orden de varios puntos.

¿Qué quiere decir esto? Que el mercado financiero tiene asumido el riesgo de atentados, al igual que el riesgo de liquidez, riesgo de contraparte, riesgos sistémicos o como quieran llamarlos.

Las vías de financiación de las organizaciones terroristas son muy variopintas y son sistemáticamente destruidas por parte de las agencias de inteligencia, los cuerpos policiales y los gobiernos. Beneficios provenientes del narcotráfico, venta de armas, petróleo (no oficial… aunque aquí aceptaremos barco como animal acuático), etc, son diluidos y puestos en el mercado oficial a través de multitud de formas (vehículos de inversión, sociedades opacas, criptodivisas) entre las que están el uso de las posibilidades que el mercado financiero legal brinda y del que se aprovechan, a pesar de los organismos que supuestamente regulan el mismo.

Voy a poner un ejemplo sencillo:

Quiero sacar partido al hecho de que voy a atacar a España, por ejemplo. Sé cuándo y cómo lo voy a hacer. Yo, desde miles de kilómetros, detrás de una pantalla de ordenador, vendo futuros o productos derivados sobre el Ibex. Supongamos que tengo a mi disposición 10 millones de euros. Tengo una cuenta abierta en una plataforma de trading para CFD, por ejemplo, que me permite un apalancamiento de 1:500. Esto quiere decir que cada euro que pongo en garantía tiene una equivalencia en inversión de 500. Si invierto 5 millones en una posición vendedora de, por ejemplo, el Ibex, que normalmente funciona generando beneficio o pérdida, según el sentido, de 10 euros por punto en el índice (en el Dax, por ejemplo son 25 euros por punto), tengo lo siguiente.

Cada contrato (o lote completo) me obliga a dejar de media unos 1.500 euros de garantía (a medida que se aumentan los lotes, éstos suben también), pero por hacer media, voy a calcular unos 5.000 por contrato. Si tengo 5 millones, puedo comprar 1.000 contratos.

Se provoca el atentado y, en los momentos de incertidumbre, los índices OTC (fuera de horario) caen unos 100-150 puntos. Y en el fragor de las noticias, desmentidos y demás miedo y horror, deshago la posición.

He ganado la intemerata de: 100 puntos x 10 euros/punto x 1.000 contratos = 1 millón de euros en un par de horas, en el peor de los casos.

Estos movimientos no siguen, obviamente, el mercado racional, sino que es una lógica reacción emocional (el mercado es emocional a corto plazo y racional a largo).

Señores de Inteligencia, desde mi modesta experiencia, supongo que ya lo tendrán en cuenta, pero quizá sería interesante hacer un seguimiento de las posiciones de ciertos fondos de inversión soberanos (nota: los fondos soberanos son fondos de inversión que gobiernos y entes gubernamentales, como bancos centrales, departamentos del tesoro, etc., usan para adquirir bienes y fundamentalmente deuda de terceros países, junto a divisas para salvaguardarse de posibles ataques a sus monedas, o bien para realizar inversiones dentro de sus políticas presupuestarias o de gestión de sus tesorerías), fondos de coberturas hedge con políticas de valor negativo, con políticas de arbitrajes o de ventas en descubierto, etc., etc.

No es difícil comprobar si hay volúmenes anormalmente altos de determinadas posiciones contrarias al sentir del mercado, o investigar si se usan instrumentos o vehículos que, en un principio no establecían ciertas políticas de inversión comunicadas al regulador de turno y que, puntualmente y con anticipación al suceso, hayan cambiado, ventas masivas de activos con su equivalencia en derivados para generar liquidez manteniendo posiciones iniciales y colocando posiciones contrapuestas a coste reducido con tiempo de cierre inferior a un día, etc. etc.

Sabemos que hay miles y miles de fondos y activos en negociación, cientos de plataformas y distintas regulaciones y no todas con una eficiente política de información mutua, pero a lo mejor, alguien se olvidó de borrar sus huellas y podría tirarse de algún hilo.

Lo que está claro es que estos grupos terroristas siguen financiándose por distintos medios, al igual que el mercado del narcotráfico, del tráfico de personas y de animales, así como las ventas ilegales de armamento. Está claro que hay “gurús”, gobiernos, bancos, brokers, etc., que, o bien tienen contacto directo con su Dios, o tienen información privilegiada o generan ellos la información.

Lo que está claro es que esta anticipación existe, es visible por los que intentamos ganar las migajas en este mercado manipulado, por lo que entiendo que es visible por todos los mecanismos de recogida de información (big brother) de las agencias de inteligencia. No puedo creerme que no se esté haciendo nada. Si bien, supongo que un simple participante no tiene por qué saberlo todo. Me quedo con ese consuelo.