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El aumento de la inflación podría disparar el precio del oro durante los próximos cinco años

Recurso inflación

El rally que protagonizó el oro durante el pasado año 2020 podría tener continuidad en los próximos cinco años, impulsado por uno de los factores que van a ser determinantes en la apreciación de los metales preciosos: la subida de la inflación. Este factor podría romper la relación inversa que el oro mantiene con los rendimientos de los bonos y dispara el precio del metal hasta nuevos niveles récord.

El futuro del oro puede ser dorado gracias a la inflación. La subida de ésta podría provocar que se rompiera la tradicional relación inversa entre los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años y el metal precioso.

Son las principales reflexiones de John Feeney, director de desarrollo de la compañía australiana Guardian Vaults, recogidas por Kitco News. Según Feeney, “uno de los principales factores que impulsan la demanda de oro es su condición de protección frente a la inflación. Ésta suele dispararse después de que se produzca un rápido incremento en el suministro monetario. Eso es lo que sucedió en 2020, cuando se produjo una expansión sin precedentes del suministro monetario global”.

En lo que llevamos de año, el precio del oro no se ha revalorizado, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro han seguido subiendo y el metal, bajando. Pero eso no significa que esta correlación vaya a ser permanente. En opinión de John Feeney, “no hay ninguna ley económica que establezca que los rendimientos de los bonos y el oro no puedan subir al mismo tiempo.

De hecho, durante el periodo inflacionario que tuvo lugar en la década de los 70 del pasado siglo, se pudo comprobar cómo el precio del oro y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron al mismo tiempo.

“Entre 1972 y 1982, los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años subieron desde el 6 al 15%; la tasa de efectivo oficial de la Reserva Federal subió del 5 al 20%; y el precio del oro aumentó desde 50 a más de 650 dólares la onza en el mismo marco temporal. Eso significa una revalorización del oro equivalente al 1.000% en dólares, a pesar del gran aumento de los tipos de interés y de los rendimientos de los bonos”, explicó Feeney.

La explicación a este aumento de la inflación es que, a principios de los 70, el entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, quería el crecimiento de la economía y la bajada del desempleo a toda costa. La enorme subida del suministro monetario acabó provocando un periodo inflacionario que se extendió durante una década.

Además, no hay que olvidar que también a comienzos de los años 70 tuvo lugar el final de la aplicación del patrón oro, lo que contribuyó a que se incrementaran los precios.

En estos momentos, los mercados se fijan en la negativa correlación que el oro ha mantenido con el crecimiento de los rendimientos de los bonos; una correlación que, en opinión de Feeney, va a desaparecer tan pronto como comience a crecer la inflación.

“Si la inflación se descontrola durante los próximos años, el riesgo de poseer oro es casi cero, así que el metal tendrá un porcentaje increíblemente alto de protagonizar una buena actuación en semejante entorno, señala el analista.

La causa de este aumento de la inflación es el plan de inyección de efectivo en la economía estadounidense, que provocará que, cuando los ciudadanos comiencen a gastar ese dinero, los precios empezarán a subir. Y según se salga del confinamiento y se recupere la economía, ese ciclo se acelerará, disparándose los niveles de inflación, a partir de 2022 y 2023.

Para Feeney, el mercado del oro, a diferencia del de los bonos, no ha descontado aún ese aumento de la inflación que, por otro lado, obligará a los bancos centrales a reaccionar, subiendo los tipos de interés para combatirlo.

“Los mensajes de la Reserva Federal están siendo muy similares a los que lanzó Nixon en su momento, en el sentido de dejar correr la inflación por encima del objetivo durante un cierto tiempo. Les preocupa más el desempleo y el crecimiento económico que la inflación. Y este entorno es muy similar al de los años 70”, advierte el director de desarrollo de Guardian Vaults.

Este factor puede resultar decisivo para el oro, ya que, en momentos de inflación, el dinero de los inversores que quieren protegerse de ésta fluye hacia el metal precioso, que sirve de protección: “es lo mismo que sucedió en los años 70. La inflación puede ser el factor número uno para el aumento de la demanda de oro si estamos en un periodo inflacionario. Le permite al oro subir de precio a un ritmo mucho más rápido que el de la tasa de inflación.

Respecto al precio del oro, actualmente está por debajo de los máximos que registró en el año 2011, pero en términos de todo el dinero que se ha puesto en circulación desde ese año, “el oro podría fácilmente duplicar su precio actual en el plazo de unos cinco años”, concluye Feeney.

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