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Los bancos centrales vendieron más oro del que compraron en noviembre pasado

Lingotes de oro en la cámara acorazada del Banco de Inglaterra (Londres)

Al igual que sucedió en los meses de agosto y septiembre, los bancos centrales volvieron a ser vendedores netos en noviembre. Las moderadas compras de oro por parte de diversos bancos centrales se vieron superadas por importantes ventas de una o dos entidades, que provocaron un resultado neto negativo de 5,2 toneladas, el tercero que se registra en el año.

Según el último listado de las reservas de oro acumuladas por los bancos centrales, publicado el 7 de enero por el Consejo Mundial del Oro con datos a cierre de noviembre de 2020, los bancos centrales volvieron a ser vendedores netos de oro, por tercera vez en el año.

En total, el sector oficial compró 18,4 toneladas de oro y vendió 23,6, lo que arroja un saldo negativo de 5,2 toneladas de oro en el mes de noviembre. Hay que recordar que esta situación ya se dio en los meses de agosto y septiembre, lo que provocó que, por primera vez desde el cuarto trimestre de 2010, en el periodo julio-septiembre de 2020 se registraron mayores ventas que compras de metal en el sector oficial.

Compras

El Banco Central de la República de Uzbekistán fue el protagonista del mes de noviembre de 2020 por lo que se refiere a la adquisición de oro, con 8,4 toneladas de metal incorporadas a sus reservas, que se elevan a 324,1 toneladas y representan el 56% de sus reservas en divisas.

Por su parte, Catar adquirió 3,1 toneladas de oro, lo que eleva el total de sus reservas a 56,7 toneladas. Kazajistán añadió 3 toneladas, que dejan sus reservas en 386,3 toneladas de oro. Y el Banco de la Reserva de la India añadió 2,8 toneladas, que elevan el total a 672,9 toneladas.

Varios bancos centrales realizaron compras de oro durante el pasado mes de noviembre en cantidades inferiores a una tonelada. Así, Ucrania adquirió 0,6 toneladas, que elevan sus reservas a 26,1 toneladas, mientras que Serbia y Filipinas adquirieron 0,2 toneladas cada uno, que dejan sus totales respectivos en 32,2 y 191,3 toneladas.

La lista de los compradores la cierra Egipto, que añadió 0,1 toneladas a sus reservas de oro, que alcanzan la cifra redonda de 80 toneladas.

Ventas

Los datos del mes de noviembre están marcados por la importante operación de venta realizada por el Banco Central de la República de Turquía, que se desprendió de 20,9 toneladas de oro, dejando el total de sus reservas en 547 toneladas, que representan el 42,1% de sus reservas en divisas.

La cuantía de esta operación hizo inclinar la balanza al saldo negativo en las operaciones del sector oficial en noviembre, al igual que había ocurrido en los meses de agosto y septiembre.

De hecho, tan solo tres bancos centrales más vendieron parte de sus reservas de oro en noviembre: el de Mongolia vendió 2,4 toneladas, quedándose con 10,5; Brunei vendió 0,2 toneladas, para un total de 4,3; y Bielorrusia redujo en 0,1 toneladas sus reservas, quedándose con 49,3.

Según explica el analista del Consejo Mundial del Oro, Krishan Gopaul, en el blog de Goldhub, “la demanda de los bancos centrales se ha mostrado muy variable en los últimos meses, oscilando entre las compras y las ventas netas. Esto supone un cambio respecto a las compras consistentes que a las que nos había acostumbrado este sector del mercado”.

Respecto a si este cambio puede convertirse en una tendencia del sector oficial de cara al futuro, desde el Consejo Mundial del Oro recuerdan que desde 2010, cuando los bancos centrales se convirtieron en compradores trimestrales, se han registrado ventas netas en varios meses, aunque no de forma tan concentrada como en el segundo semestre de 2020”.

Según Gopaul, con la excepción de Turquía, estas ventas a mayor escala pueden ser consecuencia de la mayor incertidumbre y presión fiscal generada por la pandemia de coronavirus. El oro ha superado la revalorización de muchos otros activos de inversión durante 2020, lo que ha dado a los bancos centrales una potencia de fuego adicional para estabilizar los mercados y las divisas. Pero es demasiado pronto para saber si la tendencia anterior a las compras netas va a continuar o si ha concluido y comienza una nueva tendencia. Los datos de diciembre de 2020 y comienzos de 2021 serán cruciales para ayudar a hacerse una idea de la situación”, apunta el analista.

Respecto a si esta circunstancia constituye una señal de un cambio de tendencia a largo plazo de la actitud del sector oficial respecto al oro, desde el Consejo Mundial dudan de que sea así, ya que la revalorización del metal durante 2020 (+25%) ha disparado la rentabilidad de las reservas, en el momento en que más se necesitaba.

De cara al futuro, los bancos centrales continúan en línea de cerrar el año 2020 como compradores netos por undécimo año consecutivo.

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