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Sudáfrica recupera parte de su brillo de antaño como productor de oro

Pepitas de oro

Hace unas décadas, Sudáfrica era el país del oro por excelencia. Máximo productor mundial de este metal, acaparaba cerca de dos tercios de la producción mundial y superaba las 1.000 toneladas anuales. De hecho, se calcula que aproximadamente la mitad del oro que ahora mismo existe sobre la tierra procede de los yacimientos situados en la Meseta de Witwatersrand, al norte de Johannesburgo y Pretoria.

Sin embargo, el progresivo agotamiento de muchas de las minas y el encarecimiento de los costes de producción, debido a la necesidad de perforar galerías más profundas para acceder a los yacimientos de oro, ha ido relegando a Sudáfrica como productor de oro.

A ellos hay que añadir diversas crisis y circunstancias que han afectado a su industria minera del oro: conflictos laborales, problemas de suministro de energía eléctrica y una especial incidencia de la pandemia de covid-19 en la minería sudafricana, que obligó a cerrar buena parte de las explotaciones durante varios meses, en 2020 y 2021.

El resultado ha sido una decadencia progresiva en las cifras de producción por parte de Sudáfrica que, sin embargo, ha remontado algo este año con respecto a los anteriores. Los últimos datos publicados por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) revelan que Sudáfrica superó de nuevo la marca de las 100 toneladas de oro producidas durante 2021, un 4% más que las 96 registradas en 2020.

Según el portal de noticias económicas fin24, la producción global se redujo marginalmente de 3.030 toneladas en 2020 a 3.000 en 2021, debido a la menor producción en países como Papúa Nueva Guinea, Rusia y Estados Unidos, frente al crecimiento de otros productores como la propia Sudáfrica, Ghana, Tanzania, China e Indonesia.

En el caso de Sudáfrica, su aumento de producción no le ha permitido recuperar el puesto de líder africano en la extracción de oro, que desde hace unos años corresponde a Ghana, que alcanzó el año pasado las 130 toneladas de oro (125 toneladas en 2020).

Para un país que llegó a superar las 1.000 toneladas de oro extraídas al año (que por entonces representaban los dos tercios de la producción global), las 100 toneladas actuales no son apenas nada.

Países como China, Australia y Rusia superan en los últimos años las 300 toneladas extraídas al año.

Pese a ello, existen datos para esperar una evolución positiva de la producción de oro en Sudáfrica: desde el USGS señalan que el país sigue contando con las terceras mayores reservas mundiales de oro (unas 5.000 toneladas), solo por debajo de las 11.000 toneladas que se atribuyen a Australia y las 6.800 toneladas de Rusia.

El problema es que buena parte de estos yacimientos que constituyen la producción futura de oro de Sudáfrica se encuentran a una enorme profundidad, lo que eleva exponencialmente los costes de extracción, principalmente la energía y la mano de obra.

La progresiva modernización de la tecnología minera podría permitir a Sudáfrica acceder a estas reservas con unos costes moderados, en un futuro a medio-largo plazo.

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